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España de luto: fallece trágicamente Fabio Santana

Luto en la cocina española.

El chef Fabio Santana, de tan solo 40 años, falleció hace unos días de manera repentina y totalmente inesperada. Emprendedor y creativo, Santana era muy conocido y querido por sus clientes y sus compañeros de profesión.

Fabio era natural de San Gregorio, e hijo del conocido cocinero Carmelo Santana. A su vez, era padre de un menor de edad y llevaba más de 20 años dedicándose al mundo de la cocina. La noticia de su pérdida ha generado gran consternación entre el sector hostelero de Gran Canaria. Emprendedor y creativo, Santana regentaba varios negocios de restauración en la isla.

En declaraciones que hizo recientemente anunció que el pregón se lo dedicaba a sus padres, a los que quería agradecer “de todo corazón” los valores que le inculcaron de abnegación, sacrificio, constancia y trabajo. Para Fabio, estas eran las “claves” de su éxito profesional.

Bromeando, confesó que le hacía ilusión tener un hijo, con lo que solo le faltaba plantar un árbol, porque ya ha escrito un libro de cocina con “101 recetas creativas canaria, con quesos de todas las islas”.

Su espíritu alegre fue siempre una nota distintiva que definió a este gran profesional de la cocina, ampliamente conocido y querido en Telde y en Gran Canaria. A pesar de su edad, había trabajado en numerosos restaurantes, como La Butaca, en La Casa Montesdeoca, en el Gabinete Literario y actualmente lo hacía en el restaurante del Hotel AC Gran Canaria.

Formado como cocinero en Arinaga, Gran Canaria, y con alguna experiencia previa como jefe de cocina, llegó en octubre de 2004 al restaurante La Butaca contratado para hacerse cargo de la cocina y del propio local. Ubicado en el interior del Centro de Iniciativas de La Caja de Ahorros de Canarias —CICCA—, el restaurante acababa de abrir sus puertas como un servicio más que entroncara con las actividades de la Obra Social de La Caja, en su sede de la Alameda de Colón.

En junio de 2006, el joven chef ya era titular de la concesión y dueño de su propio negocio. Regentaba los restaurantes El Patio del Cuyás y O’clock.

Su fallecimiento produjo este miércoles un gran impacto entre los compañeros de este verdadero revolucionario del mundo culinario, a quien definieron como “amigos de sus amigos” y una persona extremadamente cariñosa y con mucho talento.